con el niño a Nazaret,
y en la mitad del camino
el niño tenía sed.
No bebas agua, mi vida,
no bebas agua, mi bien,
que los ríos bajan turbios
y no se puede beber.
Allá abajo, a la derecha,
hay un rico naranjel;
naranjel que guarda un ciego,
ciego que la luz no ve.

