Oh! Santísima Virgen del Valle,
elegida del Supremo Rey
y Gloriosa Madre de Jesús,
llena eres de gracia,
Patrona de los pescadores;
Protectora de la isla de las Perlas,
faro de luz divina que alumbras el mar,
hoy invoco la sublime influencia de tu poder
para que me brindes tu amorosa protección.
Mírame postrado a tus divinos pies con fe viva
y llena de confianza, rogando por mis atribulaciones,
dirigiendo a ti mis plegarias,
sabiendo que vuestro corazón
es una fuente inagotable de misericordia
te pido Madre Piadosa me socorras.
