María, Reina del Purgatorio,
te ruego por aquellas almas
por las cuales tengo
o pueda tener alguna obligación,
sea de caridad o de justicia.
Dios te salve María...
Dales, Señor, el descanso eterno.
Y luzca para ellas la luz perpetua.
Descansen en paz.
Así sea.
María, Reina del Purgatorio:
te ruego por las almas
más abandonadas y olvidadas
y a las cuales nadie recuerda;
tú, Madre, que te acuerdas de ellas,
aplícales los méritos de la Pasión de Jesús,
tus méritos y los de los santos,
y alcancen así el eterno descanso.

