Bendita la Reina
de nuestra montaña,
que tiene por trono
la cuna de España
y brilla en la altura
más bella que el sol.
Es Madre y es Reina.
Venid, peregrinos,
que ante ella se aspiran
amores divinos
y en ella está el alma
del pueblo español.
Dios te salve,
Reina y Madre
del pueblo que hoy te corona
en los cánticos que entona
te da el alma y corazón
causa de nuestra alegría,
vida y esperanza nuestra,
bendícenos Madre Nuestra,
y danos tu protección.

