Arcángel san Rafael:
Tú eres el caminante que hace experimentar
la siempre presente cercanía de Dios,
y aportas la sanación y el consuelo
al piadoso creyente.
Dios te ha puesto a nuestro lado
como medicina para sanar
nuestros corazones desgarrados,
para curar nuestras enfermedades,
y aliviar nuestros dolores y sufrimientos
que brotan precisamente de las distancias,
de las traiciones, y del daño
que nos hacemos unos a otros.
como medicina para sanar
nuestros corazones desgarrados,
para curar nuestras enfermedades,
y aliviar nuestros dolores y sufrimientos
que brotan precisamente de las distancias,
de las traiciones, y del daño
que nos hacemos unos a otros.
Tú eres aquel que Dios ha puesto en nuestro camino
para acercarnos y revelarnos las personas
con las cuales uno puede darle gracias por la vida,
por el camino de la vida y por la misericordia del Señor, hecha rostro y humanidad en esas personas.
La trama y el tejido del que está hecha
la historia y la convivencia humana,
es un tejido de encuentros y de desencuentros.
De los encuentros brota la amistad,
el reconocimiento y el respeto mutuo, en definitiva,
el afecto de unos por otros;
igualmente brota un deseo de que ese bien
que se experimenta en el encuentro y en la amistad,
cuando son verdaderos, se multiplique,
crezca y se extienda.
para acercarnos y revelarnos las personas
con las cuales uno puede darle gracias por la vida,
por el camino de la vida y por la misericordia del Señor, hecha rostro y humanidad en esas personas.
La trama y el tejido del que está hecha
la historia y la convivencia humana,
es un tejido de encuentros y de desencuentros.
De los encuentros brota la amistad,
el reconocimiento y el respeto mutuo, en definitiva,
el afecto de unos por otros;
igualmente brota un deseo de que ese bien
que se experimenta en el encuentro y en la amistad,
cuando son verdaderos, se multiplique,
crezca y se extienda.

