Señora y Reina gloriosa
magnífica y generosa
de todas la más hermosa
la que escucha silenciosa…
Silenciosa siempre estás
y cuando te llamo vienes
escuchas todas mis penas,
le das sosiego y paz
a este corazón mío
que sufre de soledad.
Virgen mía, fuiste Madre
de Dios y de la Humanidad,
y conoces la alegría
que tener hijos supone,
concédeme Madre mía
el don de la maternidad.

