Bendita tú, María, hija de los pobres,
que has llegado a ser Madre del Señor de los reyes.
En tu seno habitó aquel
de cuya alabanza están llenos los cielos.
Bendito tu pecho que lo alimentó con amor,
tu boca que lo arrulló
y tus brazos que lo estrecharon.
¡Tú eres un carro para llevar un Dios de fuego!
Bendita tú, María, que eres casa del rey.
que has llegado a ser Madre del Señor de los reyes.
En tu seno habitó aquel
de cuya alabanza están llenos los cielos.
Bendito tu pecho que lo alimentó con amor,
tu boca que lo arrulló
y tus brazos que lo estrecharon.
¡Tú eres un carro para llevar un Dios de fuego!
Bendita tú, María, que eres casa del rey.

