Ya que llenáis de favores
A todo el que en Vos confía,
¡Oh Corazón de María!,
Rogad por los pecadores.
Ya que sois, Madre divina,
De todos corredentora
De siglos restauradora
De salvación rica mina,
Hallen en Vos medicina
Tantos prevaricadores.
¡Oh Corazón...!
Del que va errado sois guía,
Ancora del naufragante;
En Vos halla el navegante
Sosiego, puerto, alegría;
Sin Vos, Madre, ¿qué sería
Del mundo lleno de errores?

