Oración preparatoria:
Querida Virgen de la Candelaria:
nos reunimos junto a ti.
Traemos nuestra devoción y nuestro cariño.
Acéptalo, Madre nuestra.
Déjanos contemplar tus virtudes y enséñanos a imitarlas. Que nos parezcamos a ti cada día más,
para agradar al Señor como tú lo hiciste y vivamos así,
en paz y alegría
y lleguemos luego a compartir contigo
la dicha eterna de la gloria.
Amén.
- Oh, Virgen de la Candelaria,
más que todas las criaturas bienaventurada:
te rogamos que hoy tu alma esté con nosotros
para tributar nuestra adoración a Dios.
Pueblo: “Dios te salve, María”.