A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
fruto bendito de tu vientre.















