El Martes Santo
En el Evangelio del Martes Santo, Jesús anticipa a sus
discípulos la traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.
Oración por la mañana
Que pueda quitarme de encima
lo que me estorba y el pecado que me ata,
para correr en la carrera que me toca,
sin rendirme, sin abandonar, fijos los ojos en ti,
Jesús que ya has corrido, y que inicias
y completas nuestra fe.
Tú mismo, renunciando al gozo inmediato
que siempre el mundo ofrece,
soportaste con entereza la cruz,
sin importante la ignominia
y el desprecio de los importantes.
Que no me canse yo ni pierda el ánimo;
todavía no he llegado a la sangre
en mi pelea contra el pecado.
Acepto con gusto la corrección que me viene de ti,
Padre Dios, aunque me duela,
porque lo único que pretendes regalarme,
como fruto de mi conversión, e
s una vida resucitada, semejante a la de tu Hijo.
Fortalece, Señor, mis manos débiles
y haz fuertes mis rodillas vacilantes,
para que camine seguro por tu senda.
Quiero imitarte, Jesucristo,
para poder llegar y vivir en la familiaridad con Dios,
tu Padre y nuestro Padre.
para poder llegar y vivir en la familiaridad con Dios,
tu Padre y nuestro Padre.















