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martes, 9 de octubre de 2012

REFLEXIÓN Y ORACIÓN PARA EL 5 DE OCTUBRE


Dice tu Angel hoy:

“No penséis que yo he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer la paz, sino la espada. Pues he venido a enfrentar al hijo contra su padre, a la hija contra su madre”. Muchos cristianos no comprenden el sentido de estas agresivas y fuertes palabras que pronuncio Jesús, pese a ser el “Príncipe de la Paz” (Is 9, 5).

El Señor “escudriña los corazones y las entrañas” (Ap 2, 23). Si encuentra amor, les atrae a él; pero está desarmado cuando encuentra resentimiento, celos, rencor. Entonces se siente forzado a tomar la espada del Espíritu. En el seno de una familia puede ser de esta forma, de ahí las palabras de Jesús. También ha dicho: “Es imposible que no vengan los escándalos; pero, ay de aquel por quien vienen” (Lc 17, 1). Resentimientos, celos, rencor, odio, pueden provocar la caída de los débiles y de los pequeños. Pero por lo menos tienen un recurso: la Palabra de Dios que es la “espada del Espíritu” (ver Ef 6, 17).
 
 
 


ORACIÓN MUY ANTIGUA
AL ANGEL DE LA GUARDA
 

Angel mío muy amado,
Angel mío de mi guarda,
bien conoces los engaños
con que el Demonio trabaja
y su pérfida malicia
porque se condene mi alma;

Ruego que me defiendas
de su crueldad tan tirana
y me alcances del Señor
que me conceda su gracia
y me libre de tentación.

AngeI mío muy amado,
yo en tu ayuda confío
que me Ilevarás al cielo
a reinar con Jesucristo,
 Él, con el Padre Eterno
en unión del Santo Espíritu,
vive y reina eternamente
por los siglos de los siglos.
 
 
 

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